¿Cómo reacciona nuestro cerebro cuando no se cumplen las expectativas?

El cerebro y las expectativas

La vida no es un camino de rosas y menos para algunas personas que presentan daños cerebrales. Pacientes que no saben anticipar lo que va a suceder y por lo tanto presentan problemas a la hora de dar el siguiente paso. Para seguir comprendiendo como funciona nuestro cerebro, investigadores suizos han trabajado en desvelar estas incógnitas y nosotros vamos a encargarnos de explicar el resultado de su estudio.

Nuestro cerebro y las expectativas

Como bien sabes, el cerebro humano es capaz de adaptarse a lo inesperado. Esto es ya que cuenta con una red de neuronas que hace predicciones sobre el mundo que nos rodea y, además, monitoriza cómo de acertadas resultan esas predicciones. El bagaje de nuestro cerebro le permite que éste funcione y, por ejemplo, si algo está caliente sabremos que quema, porque lo hemos aprendido.

Pues bien, en el núcleo de esa red se encuentra en la denominada corteza orbitofrontal. Se trata de un área cerebral situada por encima de los ojos. Cuando está dañada en un paciente, éste suele confundir los recuerdos con la realidad y continuamente anticipa acontecimientos que es poco probable que sucedan.

¿Qué dicen los estudios?

Una vez introducido, vamos con los resultados del estudio suizo que arroja luz sobre esos mecanismos cerebrales que nos permiten anticiparnos a lo que ocurre y adaptarnos a sucesos inesperados. Analizando el cerebro de voluntarios sanos con ayuda de un escáner de resonancia magnética, los investigadores analizaron cómo reaccionaban cuando, mirando rostros humanos, tenían que predecir en qué caras estaba a punto de aparecer una araña (estímulo potencialmente peligroso) o un círculo negro (estímulo neutro).

El análisis del cerebro mostró que la zona encargada de crear expectativas reaccionaba igual en todos los casos una vez que se producían los acontecimientos, sin importar si lo que había ocurrido o dejado de ocurrir suponía una amenaza. El área cerebral encargada de procesar estímulos visuales, por el contrario, respondía con más intensidad al ver la araña.

Gracias a ello, concluyeron que el comportamiento adaptativo supone la habilidad de reaccionar a estímulos potencialmente dañinos, caracterizados por emociones negativas. Pero, ahora bien, también debemos responder adecuadamente cuando eventos que habíamos anticipado no ocurren.

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