Ictus

El ictus o accidente cerebrovascular es una interrupción brusca del aporte de sangre a una región del cerebro que provoca una alteración en el funcionamiento normal del mismo.

Debido a esta interrupción, la sangre no llega al cerebro en la cantidad necesaria y por tanto tampoco lo hacen los nutrientes y el oxígeno que nuestro cerebro precisa para funcionar correctamente. En definitiva, un problema que empezó siendo de vascularización acaba repercutiendo en el tejido cerebral, el cual deja de funcionar correctamente originando una serie de síntomas que suelen variar en función del área cerebral afectada.

Síntomas del Ictus

Los síntomas de alerta de ictus son variados y van a depender del área cerebral afectada, pero no suelen ir acompañados de dolor. Debemos sospechar que se está produciendo un ictus si observamos la aparición brusca y repentina de alguno de los siguientes síntomas:

  • Pérdida de fuerza repentina en la cara, el brazo o una pierna, especialmente en uno de los lados del cuerpo (derecho o izquierdo)
  • Confusión repentina, desorientación o pérdida de conciencia
  • Sensación de adormecimiento, acorchamiento u hormigueo de uno de los lados del cuerpo
  • Problemas en el habla: dificultad para hablar, articular las palabras y/o comprender aquello que se le dice
  • Repentina dificultad para andar, mareo, pérdida de equilibrio o coordinación
  • Problemas repentinos de visión en uno o los dos ojos
  • Dolor de cabeza fuerte y repentino sin causa conocida
  • Vómitos

Si quieres conocer cómo sería el tratamiento del ictus en tu caso concreto escríbenos o llámanos.

He leído y acepto los términos y condiciones de la política de privacidad.

Si quieres conocer cómo sería el tratamiento del ictus en tu caso concreto escríbenos o llámanos.

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¿Qué hacer ante la sospecha de un ictus?

Ante la sospecha de ictus podemos realizar tres sencillas pruebas que nos pueden ayudar a distinguirlo de otras patologías o alteraciones:

1ª Asimetría facial

Prueba: Pedirle que sonría o nos enseñe los dientes.

Debemos sospechar un ictus sí vemos una asimetría de la cara o ambos lados de la cara se mueven de manera desigual.

2ª Descenso del brazo

Prueba: Pedirle que cierre los ojos y extienda los brazos al frente durante 10 segundos.

Debemos sospechar un ictus sí no puede levantarlo o si se le cae un brazo respecto al otro.

3ª Dificultades en el habla

Prueba: Pedirle que repita una frase que use habitualmente.

Debemos sospechar un ictus sí alarga las palabras, utiliza palabras incorrectas o no puede hablar.

Debemos sospechar un ictus sí alarga las palabras, utiliza palabras incorrectas o no puede hablar.

Ante cualquier la sospecha de ictus debemos ponernos en contacto rápidamente con los servicios médicos de urgencias.

Los expertos en neurología insisten en la necesidad de no restar importancia si observamos algunos de los síntomas de alarma citados anteriormente y éstos desaparecen rápida y espontáneamente, sin dejar secuelas. En ocasiones el “ictus avisa” y los síntomas observados podrían tratarse de un accidente isquémico transitorio que si se trata a tiempo, puede evitar la aparición de un ictus o infarto cerebral.

Consecuencias del Ictus

Hemisferio izquierdo

  • Debilidad en el lado derecho del cuerpo
  • Pérdida de sensibilidad en el lado derecho
  • del cuerpo
  • Pérdida de visión en el campo visual derecho
  • Afectación en la expresión o en la comprensión del lenguaje
    • Dificultad para habla
    • Mutismo
    • Sustitución de palabras o sílabas
    • Fallos en la denominación de objetos
    • Problemas para leer y/o escribir

Hemisferio derecho

  • Debilidad en el lado izquierdo del cuerpo
  • Pérdida de sensibilidad en el lado izquierdo del cuerpo
  • Pérdida de visión en el campo visual izquierdo
  • Falta de reconocimiento de lado izquierdo del cuerpo o del entorno
  • Problemas de atención, distracciones frecuentes, pérdida de concentración
  • Escasa conciencia de los problemas actuales o futuros hasta el punto de no reconocer la propia enfermedad
  • Problemas de conducta con predominio de la impulsividad y los cambios bruscos de carácter

Tronco del encéfalo y cerebelo

  • Pérdida de conciencia
  • Dificultad para tragar
  • Dificultades para articular el lenguaje
  • Visión doble
  • Inestabilidad al caminar
  • Pérdida de coordinación

Tipos de Ictus

Los ictus isquémicos son los más frecuentes, representando aproximadamente el 85% de todos los ictus. Los ictus isquémicos se producen por un descenso del aporte de sangre al cerebro. Existen distintos tipos de ictus isquémicos:

Accidente Isquémico Transitorio – AIT

Cuando los síntomas que provoca el ictus son transitorios y se resuelven en menos de 24h se denominan AIT o accidente isquémico transitorio. Los AITs pueden presentarse clínicamente como cualquiera de los signos de alarma expuestos anteriormente. Reconocer los signos de alarma y la posibilidad de haber sufrido un AIT es crucial pues uno de cada tres pacientes que ha sufrido un AIT sufrirá un ictus establecido al año siguiente si no se toman las medidas adecuadas.

Ictus aterotrombótico o trombosis

Este tipo de ictus reciben este nombre por la placa de “ateroma” o “arterioesclerosis” que crece en la pared de alguno de los vasos que irrigan el cerebro hasta formar un coágulo o “trombo” que acaba bloqueando el paso de sangre a una parte del cerebro. Este tipo de ictus es más frecuente en las personas que han tenido enfermedades cardiacas relacionadas con la arterioesclerosis como la “angina de pecho” y el infarto de miocardio. La arterioesclerosis que causa estos dos problemas esta relacionada con una serie de “factores de riesgo de vascular“ que conviene conocer y prevenir.

Ictus embólico o embolia

En estos ictus, la obstrucción del vaso que irriga el cerebro se debe a un coágulo de sangre formado en el corazón o en otra parte del cuerpo. Este coágulo, tras desprenderse total o parcialmente del lugar donde se formó, viaja hacia el cerebro a través del torrente sanguíneo. A este coágulo lo denominamos “émbolo”. Al llegar a las pequeñas arterias cerebrales, el émbolo puede llegar a obstruirlas si su tamaño supera el calibre de las mismas, dando lugar al fenómeno isquémico.

Ictus hemodinámico

Los ictus hemodinámicos son el tipo de ictus isquémicos mas poco frecuentes. En este tipo de ictus isquémicos, el descenso en el aporte sanguíneo se debe a un descenso marcado y persistente en la presión sanguínea. Algunas causas de este tipo de ictus pueden ser una parada cardíaca, una arritmia grave, o una situación de hipotensión arterial grave y mantenida.

Ictus hemorrágico

Los ictus hemorrágicos son menos frecuentes que los isquémicos (representan alrededor del 15% de todos los ictus) pero tradicionalmente se asocian a una mayor mortalidad, sobre todo en las primeras horas después de acontecer el ictus. Con frecuencia los ictus hemorrágicos pueden provocar un ictus isquémico secundario dado que la ruptura del vaso priva de riego al área cerebral dependiente de esa arteria, y además, parte de la sangre extravasada ejerce compresión sobre las estructuras cerebrales así como sobre otros vasos sanguíneos, lo que aumenta el área afectada. Por orden de frecuencia los ictus hemorrágicos más frecuentes son en primer lugar las hemorragias intracerebrales y en segundo lugar las hemorragias subaracnoideas:

Hemorragia intracerebral

Este tipo de hemorragias se producen en el interior del tejido cerebral por la ruptura de una arteria que al romperse deja salir su contenido sanguíneo, inundando y dañando el tejido cerebral circundante. La gravedad de este tipo de ictus reside no sólo en el daño local sino en el aumento de presión que origina dentro del cráneo, lo que afecta a la totalidad del encéfalo y pone en peligro la vida. La causa más frecuente de este tipo de ictus hemorrágico es la hipertensión arterial.

Hemorragia intracerebral

Este tipo de hemorragias se producen en el interior del tejido cerebral por la ruptura de una arteria que al romperse deja salir su contenido sanguíneo, inundando y dañando el tejido cerebral circundante. La gravedad de este tipo de ictus reside no sólo en el daño local sino en el aumento de presión que origina dentro del cráneo, lo que afecta a la totalidad del encéfalo y pone en peligro la vida. La causa más frecuente de este tipo de ictus hemorrágico es la hipertensión arterial.

Hemorragia subaracnoidea

En este tipo de hemorragias el sangrado se produce en la superficie del cerebro, justo en el espacio que hay entre el cerebro y la parte interna del cráneo. Su causa más frecuente es la rotura de un aneurisma arterial (porción anormalmente delgada de la pared de una arteria, que adopta forma de globo o saco).

Hemorragia intraventricular

Aunque este tipo de hemorragias es relativamente infrecuente, supone la principal complicación neurológica en bebés prematuros. Las hemorragias intraventriculares primarias suelen ser poco frecuentes siendo su principal causa la hipertensión arterial. La mayoría de estas hemorragia son secundarias y se producen cuando tras una hemorragia intracerebral o subaracnoidea las sangre alcanza a los ventrículos cerebrales y penetra en el sistema ventricular.

Hemorragia intracerebral

Este tipo de hemorragias se producen en el interior del tejido cerebral por la ruptura de una arteria que al romperse deja salir su contenido sanguíneo, inundando y dañando el tejido cerebral circundante. La gravedad de este tipo de ictus reside no sólo en el daño local sino en el aumento de presión que origina dentro del cráneo, lo que afecta a la totalidad del encéfalo y pone en peligro la vida. La causa más frecuente de este tipo de ictus hemorrágico es la hipertensión arterial.

Hemorragia subaracnoidea

En este tipo de hemorragias el sangrado se produce en la superficie del cerebro, justo en el espacio que hay entre el cerebro y la parte interna del cráneo. Su causa más frecuente es la rotura de un aneurisma arterial (porción anormalmente delgada de la pared de una arteria, que adopta forma de globo o saco).

Hemorragia intraventricular

Aunque este tipo de hemorragias es relativamente infrecuente, supone la principal complicación neurológica en bebés prematuros. Las hemorragias intraventriculares primarias suelen ser poco frecuentes siendo su principal causa la hipertensión arterial. La mayoría de estas hemorragia son secundarias y se producen cuando tras una hemorragia intracerebral o subaracnoidea las sangre alcanza a los ventrículos cerebrales y penetra en el sistema ventricular.

Tratamiento del Ictus

Desde el primer momento se realizará una evaluación de la situación funcional de la persona que ha sufrido un accidente cerebrovascular por parte de NEURORHB, servicio de neurorrehabilitación de Hospitales Vithas, y se comenzará un tratamiento temprano, individualizado, intensivo e interdisciplinar, con especialista de neuropsicología y psicología clínica, fisioterapia, terapia ocupacional, ortoprotesis, logopedia, trabajo social y nutrición.
Los tratamientos fundamentales del Servicio que se llevarán a cabo dentro del Plan Integral de Atención al Ictus que ayudarán a que la persona con esta patología neurológica alcance el máximo nivel de autonomía física, cognitiva y emocional, favoreciendo en la medida de lo posible la independencia para las actividades de la vida diaria y la integración social.

NEURORHB, servicio de neurorrehabilitación de Hospitales Vithas apuesta por la innovación y la incorporación de las nuevas tecnologías como complemento a los tratamientos convencionales de probada validez clínica y cuenta para ello con una línea de investigación abierta basada en el desarrollo y aplicación de tratamientos innovadores y las nuevas tecnologías al campo de la Neurorrehabilitación.

Tras realizar el Plan Integral de Atención al Ictus el paciente conseguirá disminuir la discapacidad en todas las áreas, con mejorías en más del 40% de los casos con problemas cognitivos, dificultades emocionales y en el riesgo de caídas, y en más del 30% en problemas de movilidad global, actividades de la vida diaria y conducta.