Hospital y escuela en pacientes oncológicos pediátricos

Es imprescincible la coordinación entre el centro de neurorrehabilitación y los colegios para una mejor reinserción del niño tras un proceso oncológico

Afortunadamente, en los últimos años ha aumentado el número de pacientes oncológicos pediátricos que sobreviven al cáncer y que, tras el proceso de hospitalización y rehabilitación en el ámbito sanitario, vuelven al marco educativo. Estos procesos pueden tener efectos a largo plazo en la capacidad de aprendizaje del niño como consecuencia de la alteración de los procesos cognitivos, en el rendimiento académico, en su adaptación a la escuela y también en su socialización.

Pacientes oncológicos pediátricos y su adaptación en la escuela

Este alumnado constituye una población de riesgo. Aún más si tenemos en cuenta que, afortunadamente, gracias a la mayor tasa de supervivencia en las intervenciones y procesos oncológicos, existen más casos en las aulas.

En esencia, los pacientes oncológicos perdiátricos presentan dificultades de aprendizaje como consecuencia de las secuelas posteriores al tumor y su extirpación, la toxicidad de la quimioterapia y los efectos de la radiación en el desarrollo del sistema nervioso central. Ahora bien, también secuelas físicas (sensoriales y motoras), causadas por las largas ausencias escolares y problemas psicosociales.

Importancia de la neuroplasticidad

Aunque es complicado universalizar estos efectos, sí que es posible estudiar casos concretos. Éstos nos permiten observar y evaluar los deficit que el niño presenta tras haber sido intervenido de un tumor cerebral. Con ello, podemos analizar posteriormente qué papel puede desempeñar la escuela en el proceso de restauración de estas lesiones.

Tengamos presente que la idea que se tenía sobre la neuroplasticidad ha evolucionado mucho en los últimos años. Hoy en día existe la evidencia científica de que se realizan constantes modificaciones dinámicas en las propiedades del sistema nervioso central, en respuesta a los cambios que acontecen en el ambiente que le rodea.

¿Qué funciones puede ejercer un docente en estos casos?

Las funciones que el docente, asesorado desde un equipo neurorrehabilitador, puede ejercer sobre el aprendizaje del niño y la recuperación de funciones dañadas tras una lesión oncológica depende en gran medida de estas extraordinarias propiedades. Llegados a este punto, es importante recordar el concepto de neuroplasticidad:

«El sistema nervioso es un producto nunca terminado, es el resultado, siempre cambiante y cambiable, de la interacción de factores genéticos y epigenéticos”

Por lo tanto, para obtener mejores resultados, una vez superado el proceso oncológico, es importante realizar una intervención precoz de las secuelas. De esta forma buscamos, como objetivo principal, la mejora de la calidad de vida del niño.

Coordinación centro de neurorrehabilitación – escuela

La rehabilitación inicial la realizamos los equipos multidisciplinares especializados como el de los centros de neurorrehabilitación pediátrica de NeuroRHB.

Desde aquí,  trabajamos con el niño todos los ámbitos: motor, cognitivo, comunicación, sensorial, psicológico, médico, social y nutricional. Y, para nosotros, es muy importante ser conscientes de que aunque el  mayor peso de esta intervención temprana la asumen los equipos de neurorrehabilitación en coordinación con los equipos de oncología, hay un papel primordial que tiene la escuela a medio y largo plazo.  Este papel hasta ahora ha sido poco reconocido pero actualmente es de vital importancia. Ya que, en definitiva, todos los niños que han pasado por un proceso oncológico, una vez finalizada la fase aguda, vuelven a la escuela.

Los equipos del marco educativo del alumno forman parte del contexto donde la vida del niño transcurre a lo largo de todos los años académicos y en los que procesos claves en su vida, como el aprendizaje, se dan mayor eco.

Por lo tanto, es fundamental que en el marco escolar se tengan presentes las necesidades de estos niños. Ahora bien, no solo a la hora de realizarse adaptaciones, proporcionar apoyos o diseñar medidas educativas personalizadas, sino también incorporando estrategias de intervención especializadas. En este caso, las actividades se basarán en la mejora de las secuelas cognitivas del niño. Y, de esta forma, mejoraremos sus capacidades que además serán favorecidas con el propio trabajo del docente.

De esta forma, se realizará una mejor adaptación del niño en la escuela y también en el marco social. Todo esto es posible cuando existe la coordinación entre el centro de neurorrehabilitación y la escuela, aportando una formación para los docentes y un trabajo conjunto entre los equipos.

Importancia del conocimiento del proceso oncológico

Conocer cómo el proceso oncológico ha alterado la capacidad de aprendizaje del niño es fundamental. Por ello, se trata de una tarea que desde nuestros equipos multidisciplinares realizamos. A partir de aquí y, basándonos en los resultados obtenidos, se pueden plantear a los centros docentes las mejores estrategias educativas para favorecer la inclusión del alumno de nuevo en el aula. Para ello, generamos pautas de intervención que facilitarán al niño las mejores respuestas ante sus nuevas características frente al aprendizaje.

Post redactado por el Servicio de Neurorrehabilitación Pediátrico del Hospital Vithas Virgen del Consuelo

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