Lóbulos frontales: funciones cognitivas

El lóbulo frontal es el encargado de controlar la mayoría de las capacidades relacionadas con la personalidad y las conductas de las personas

El cerebro es un órgano de unos 1.400 gramos compuesto principalmente por tejido nervioso. Como ya sabéis, se divide en dos mitades llamadas hemisferios cerebrales: hemisferio cerebral derecho y hemisferio cerebral izquierdo. Estos, a su vez, se dividen en varios lóbulos: lóbulo frontal, lóbulo parietal, lóbulo temporal y lóbulo occipital.

Definición

Los lóbulos frontales son los que mayor tamaño tienen de todos los lóbulos cerebrales. Como ya hemos dicho, el cerebro se divide dos hemisferios cerebrales y debido a su asimetría funcional, cada lado controla unas funciones específicas. Pero en estos lóbulos es donde menos diferencias funcionales hay asociadas a esa lateralidad. Se conoce que en alrededor del 85% de las personas, el lóbulo frontal izquierdo controla el lenguaje y la articulación de las palabras, y que en un porcentaje mucho menor, el lóbulo frontal derecho se relaciona con los movimientos no verbales, como la expresión facial. Las áreas de localización del resto de funciones controladas en este lóbulo pueden variar entre unas personas u otras y la lateralidad es mucho menos evidente.

Funciones

Una vez introducidas las características principales del lóbulo frontal, lo dividiremos según sus tres áreas funcionales:

  1. Área motora o corteza motora: Proyecta el movimiento que tienen que realizar las extremidades y los movimientos faciales. Esta área proporciona el mecanismo para ejecutar los movimiento.
  2. Área premotora o corteza premotora: Influyen en la ejecución del movimiento. Selecciona los movimientos que van a ser ejecutados.
  3. Área prefrontal o corteza prefrontal: Es la que controla los procesos cognitivos para que los movimientos, comportamientos y conductas que se vayan a realizar sean los apropiados al momento y lugar concreto. Principales alteraciones cognitivo-conductuales debido a lesiones en esta área:
    • Dificultad o incapacidad para formar estrategias y/o tomar decisiones correctas en la resolución de problemas.
    • Dificultad para anticipar, planificar, secuenciar y crear expectativas.
    • Disminución del pensamiento divergente, el cual está relacionado con la creatividad.
    • Disminución del habla. Pero no de pérdidas en la capacidad de comunicación, sino de aspectos relacionados con disminución del discurso y la espontaneidad oral, no variación en el tono de voz…
    • Disminución de la espontaneidad conductual general, como por ejemplo alegrarse tras una buena noticia, llorar por una mala…
    • Disminución de la flexibilidad conductual, lo cual altera la capacidad de buscar alternativas, cambios o estrategias en las situaciones del día a día. Y además genera rigidez mental produciendo perseverancia en pensamientos o ideas.
    • Dificultad para inhibir estímulos visuales externos, generando distracción y disminuyendo la capacidad de focalizar y controlar la mirada voluntaria.
    • Perdida de la memoria de trabajo, lo que dificulta mantener información en el tiempo y por lo tanto generar aprendizajes nuevos.
    • Disminución o pérdida de la conducta social, que es la que controla que tipo de comportamiento se debe realizar en cada contexto, y por lo tanto aparecerán conductas de desinhibición social como verborrea, irritabilidad, impulsividad, agresividad…
    • Modificación de la conducta sexual. Pueden aparecer conductas de desinhibición sexual o de indiferencia o disminución del interés sexual.
    • Disminución o pérdida de la capacidad de asociar acontecimientos personales a situaciones vividas.

Por lo tanto, podemos resumir que a nivel cognitivo-conductual el lóbulo frontal es el encargado de controlar la mayoría de las capacidades relacionadas con la personalidad y las conductas de las personas.

Si queréis ampliar información sobre algunas funciones del lóbulo frontal, podéis consultar en nuestro blog los siguientes artículos:

Área de Terapia Cognitiva del Servicio de NeuroRehabilitación Vithas Nisa Elche – Vinalopó.

Bibliografía:

  1. Kolb B, Whishaw IQ. Neuropsicología Humana. Madrid: Médica Panamericana; 5º Edición. 2014. 763p

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