La Mirada de Llorenç: «Dosifica el esfuerzo y nunca pierdas tus ilusiones»

La mirada de Llorenç, después del ictus

Manuel Peris (Enguera, 1971), de profesión maestro, devorador de relatos y aficionado a la escritura, estaba solo en su casa viendo una película cuando, de pronto, sintió un intenso dolor en la frente. Arrastrándose como pudo hasta conseguir salir de su piso, un desconocido le salvó la vida. Cuando empezó su rehabilitación en el Hospital Vithas Nisa Aguas Vivas, pensó que no volvería a caminar tras sufrir un ictus cerebral. Pero, a base de esfuerzo, ha logrado metas que no creía posibles. Su predilección por la música anglosajona le ha dado alas para que reactive sus neuronas estudiando diversos idiomas y viajando por Europa. Mientras tanto, colabora en un voluntariado de alfabetización y en mente tiene puestas las miras en un máster de educación inclusiva.

Hoy conoceremos más de cerca su historia. Lo haremos, como siempre, con la mirada especial de Llorenç, quien nos trasladará por la experiencia en el proceso neurorrehabilitador de Manuel Peris.

La vida de Manuel antes y después del ictus

  • ¿Desde cuándo sentiste que tu vocación era ser maestro? ¿Desde ya bien joven pensaste que tu misión sería enseñar a los demás?

Desgraciadamente, descubrí mi vocación de manera tardía. De joven quería ser periodista, porque me gustaba escribir, pero en València solo se podía hacer por la universidad privada, impensable para la economía familiar. Como era de letras, sopesé la posibilidad de estudiar Filología Hispánica o Derecho. Al final, descarté la primera porque, en teoría, tenía menos salida laboral. Magisterio no lo contemplé porque durante unos años congelaron las plazas. Me decidí a estudiar magisterio solo cuando dependía económicamente de mí mismo, a la vez que trabajaba de celador en el Hospital Lluís Alcanyís de Xàtiva.

  • ¿Dónde trabajabas antes de que sufrieras el daño cerebral? ¿Tenías en mente estudiar idiomas u otra formación académica? ¿Qué tipo de aficiones o actividades tenías?

En 2007 me presenté a las oposiciones de maestro de Educación Infantil. Saqué la máxima nota, pero como no tenía puntos por no haber trabajado previamente en ello me quedé sin plaza y con cara de tonto. No obstante, llegué a trabajar como maestro de Educación Infantil en dos colegios. Uno en Gandia y otro en Albaida.

Respecto a estudiar idiomas… Siempre me decía a mí mismo que, cuando tuviera tiempo, estudiaría inglés, ya que mis grupos favoritos de música cantaban en esa lengua, The Cure, U2, Placebo… Pero primero empecé a estudiar italiano y francés, porque había lista de espera en la Escuela Oficial de Idiomas en Alzira. Los neuropsicólogos me animaron a hacerlo porque me dijeron que era muy bueno para conectar neuronas.

En cuanto al tipo de aficiones o actividades que tenía, siempre me ha gustado mucho leer y escribir. También escuchar música, ver cine o teatro y jugar a baloncesto o a ajedrez.

Y de repente, el ictus

  • ¿Cuándo te sucedió el ictus cerebral? ¿Qué estabas haciendo?

El ictus cerebral se produjo el 5 de enero de 2008 por la noche, mientras veía una película, después de cenar. Recuerdo lo que pasó. Noté una presión en la frente y ganas de vomitar. Estaba solo e intenté llamar por teléfono a urgencias, pero no atinaba a marcar el número. Me dejé caer al suelo blandamente, porque notaba que perdía el equilibrio y podía caerme de manera aparatosa. Llegué arrastrándome hasta el wáter. Me puse una toalla alrededor de la cabeza porque me iba dando golpes y quería protegerla así. Logré salir al pasillo y tocar al timbre de la puerta vecina, pero no hubo respuesta. Avancé hacia la otra parte del pasillo perpendicular a donde me hallaba.

Una voz áspera de hombre me preguntó qué pasaba y, como pude, le dije que, por favor, avisara a una ambulancia. Seguramente pensaría que estaba ebrio porque imagino que mi dicción no sería muy clara y además estaba recostado en el suelo. Su acento me pareció extranjero. Gracias a esa persona hoy puedo contarlo.

  • ¿Dónde te ingresaron? ¿Qué te rondaba por la cabeza? ¿Incertidumbre, frustración, miedo, esperanza?

Me ingresaron en el Hospital Lluís Alcanyís de Xàtiva, paradójicamente donde yo había estado trabajando durante años. Yo vivía, por entonces, en l’Olleria. Estuve en la UCI 21 días, según me contaron, y luego en planta durante más tiempo. Creo que no entré en coma. Sedación imagino que sí que tuve, porque todavía recuerdo algún que otro sueño curioso.

El ingreso hospitalario lo llevé mal, porque añoraba, en todo momento, mi libertad. Tenía que someterme a una clausura obligatoria que no me gustaba, a pesar de que fuera por mi bien. Recibí alguna visita de mis antiguos compañeros para animarme. Un día lloré porque pensé que no vería crecer a mis sobrinos. Mi hermana me dijo que no pensara eso, que conseguiría salir de allí. Lo recuerdo bien porque soy una persona que no tiene facilidad para llorar.

La llegada a NeuroRHB

  • ¿Conocías bien el Hospital Vithas Aguas Vivas cuando te destinaron al Servicio de Neurorrehabilitación? ¿Qué tiene de especial este complejo hospitalario multidisciplinar?

No lo conocía cuando me destinaron al Servicio de Neurorrehabilitación. Este complejo hospitalario es especial por la profesionalidad de sus trabajadores, técnicas empleadas e instalaciones. A destacar su piscina climatizada, gimnasio con aparatos imprescindibles como el Lokomat, bicicletas estáticas, así como aulas de psicoterapia, terapia ocupacional o virtual, con buen ambiente de trabajo.

  • Cuando empezaste tu rehabilitación, ¿eras consciente de tu situación real?

No recuerdo bien la fecha exacta de mi ingreso en el Hospital Vithas Nisa Aguas Vivas, pero imagino que sería en 2008, pues los seis primeros meses de rehabilitación tras el ictus son claves para la recuperación. Entré en silla de ruedas. No podía caminar ni subir o bajar escaleras. Pensé que no volvería a caminar jamás. Siempre fui algo pesimista. Mentalmente estaba muy lento en mis contestaciones y reflejos.

  • ¿Qué terapia recibías en el Servicio de Neurorrehabilitación?

Recibí fisioterapia, terapia cognitiva y terapia ocupacional. Descartaron que necesitara logopedia, después de hacerme una prueba.

El proceso de neurorrehabilitación

  • ¿Te apoyaron al máximo tu familia y amigos para combatir todos tus miedos?

Mi familia, sí. Mis amigos, ocasionalmente.

  • Dicen tus terapeutas que eres una persona muy trabajadora, constante y luchadora.

Es una afirmación que me podría definir bien. Aunque en los tiempos que corren es mejor ser más sociable o tener una buena imagen.

  • ¿Qué les dirías a los pacientes que están centrados en el proceso rehabilitador?

Me gustaría recomendar a las personas inmersas en el proceso de rehabilitación que si precisan descanso, lo tomen. En mi caso, dosificar el esfuerzo fue, y sigue siendo, importante. Y por supuesto, que nunca pierdan sus ilusiones.

La vida tras el alta médica

  • ¿Cuándo te dieron el alta definitiva? ¿Continúas en contacto con los ex pacientes y terapeutas que conociste en el Hospital Vithas Nisa Aguas Vivas?

Después de recibir el alta, creo recordar que en julio de 2011, mantuve el contacto con los neuropsicólogos y alguna fisioterapeuta durante unos meses. Actualmente, el contacto continúa vía WhatsApp ocasionalmente.

  • ¿Notaste alguna mejoría desde que entraste en el Servicio de Neurorrehabilitación? ¿Qué secuelas tienes en la actualidad?

Obviamente, pues entré en silla de ruedas, como ya apunté previamente, estaba débil y muy lento de reflejos. Ahora puedo caminar con ayuda de una férula que se denomina Tamarack y, aunque sigo lento de reflejos, creo que no lo estoy tanto como antes. E indudablemente, me encuentro mejor, más activo. Respecto a mis secuelas son, básicamente, las propias de sufrir una hemiparesia izquierda: marcha posible con ayuda de férula, la mano izquierda no puede hacer el movimiento de la pinza, por ende movilidad reducida y ciertas deficiencias visuales y de reflejos.

Nuevos retos, estudiar idiomas

  • ¿Cuándo surgió la posibilidad de estudiar idiomas? ¿Fue por iniciativa propia o los terapeutas te asesoraron para iniciar una meta a conseguir?

Lo de estudiar idiomas fue por mediación de los neuropsicólogos del Hospital Vithas Nisa Aguas Vivas. Continué manteniendo contacto con ellos y otras fisioterapeutas tras mi hospitalización. Me recomendaron estudiar italiano con el fin de conectar neuronas. Luego seguí con el inglés, pues siempre quise estudiarlo pero no tenía tiempo.

  • ¿Qué idioma te gusta más? ¿Notas que es más difícil formarte si eres una persona que tiene daño cerebral?

Aquellos que domino: el castellano y el valenciano. El italiano me resultó muy interesante. Mi relación con el inglés es de amor-odio, pues las habilidades de comprensión me cuestan bastante más que las de expresión. Y es mucho más complicado formarme tras el daño cerebral. En mi caso, al estar el sentido de la orientación alterado, me cuesta mucho situarme frente a los ejercicios que requieren algún tipo de localización de respuesta. Me suelo perder entre las páginas sueltas, así como seguir el ritmo normal de las clases, sobre todo en inglés.

  • ¿Cómo te desenvuelves por los viajes a distintos países que programa la Escuela Oficial de Idiomas? ¿Crees que viajar es una oportunidad perfecta para comprobar tu autonomía y buscar nuevos retos?

En 2011 fui a Italia con los compañeros de la Escuela Oficial de Idiomas. Pero como últimamente no han organizado ninguno, me enteré de que en la escuela de adultos también programaban algunos. Así fue como en 2017 visité Noruega. El año pasado estuve en Irlanda recibiendo un curso de inglés, que anualmente viene programando la academia Classroom, a la que asistía. Procuro ir a viajes previamente organizados por alguna persona responsable de la escuela o la academia de turno.

Mis compañeros de viaje suelen ser personas acostumbradas a lidiar con las máquinas expendedoras de etiquetas o billetes en aeropuertos. Lógicamente, debido a mis problemas atencionales y de orientación, debo estar muy pendiente de los horarios e itinerarios diarios para no perderme o llegar tarde a algún sitio, cosas así. Supone un reto y merece la pena.

Los viajes, una gran aventura

  • ¿Por qué decidiste ayudar a los alumnos de la escuela de adultos? Cuando hablas con tus estudiantes, como también en la Escuela de Idiomas, ¿les explicas lo que es el daño cerebral y también tu experiencia?

La idea de un voluntariado me rondaba por la cabeza. Podría haber realizado uno relacionado con el Derecho en un primer momento… Pero tras contar mi caso a Patri, una funcionaria de dicha escuela, me puso en contacto con la maestra de alfabetización con objeto de reforzar, en la medida de lo posible, dicha tarea. Aparte del voluntariado, participo en la revista de la escuela de adultos de Alzira, puesto que siempre me ha gustado escribir. Hace dos años la escuela convocó un certamen de narrativa y lo gané. El año pasado volví a presentarme y obtuve un accésit. Lo bueno de esto es que publican los relatos. Otra cosa es que alguien los lea…

También me publicaron un artículo sobre mi experiencia como voluntario. Me da la oportunidad de expresar lo que siento con la esperanza de que alguien lo lea, además de dar a conocer ciertos aspectos de mi vida, de la educación, etc. En relación a si hablo con mis estudiantes o profesores para explicar lo que es el daño cerebral y mi experiencia, al principio solía hacerlo, pero con el tiempo he advertido que la gente tiene otras prioridades.

  • ¿Te gustaría empezar alguna actividad nueva?

Tengo en mente hacer un máster en educación inclusiva o atención a la diversidad, orientado a la educación. Estoy en fase de recogida de información. También estoy recopilando recetas. Me gustaría volver a cocinar y desenvolverme en la cocina mejor.

  • ¿El accidente te ha cambiado la vida? ¿Has reflexionado desde que tuviste el ictus?

Sí, el accidente cambió mi vida y he reflexionado sobre ello porque es mi manera de ser. Trato de ver las cosas con la perspectiva que nos da haber sufrido un palo de esa magnitud en lo mejor de la vida. Pero procuro quedarme con lo bueno: familia, valores humanos, personas positivas, aprendizajes y vivencias. Fácil no es.

  • ¿Te has parado a pensar cómo entraste por primera vez al Hospital Vithas Nisa Aguas Vivas y lo que has conseguido hasta el momento?

Es un pensamiento que tuve ya hace tiempo, pero no suelo recurrir a él. Mi vida, en aquel momento, exigía de lucha. Todavía hoy continúo en liza y prefiero convivir con los retos que se plantean al día. Después de una fase en la que me cuestionaba “¿por qué a mí?”, ahora me encuentro en la de… “Si me ha pasado esto, será por algo”. Y estoy en el camino de descubrir la razón.

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