A Francisco el ictus le bajó del taxi y lo convirtió en un artista

Un ictus cambia, ineludiblemente, la vida de quien lo padece y también de todo su entorno. Aunque solo sea un pequeño detalle, el accidente cerebrovascular obliga a las personas a reinventarse. Hoy queremos contarte la historia de superación de Francisco. Él, en 2018, trabajaba como taxista recorriendo kilómetros y kilómetros de calles. El ictus le hizo frenar en seco su cuentakilómetros.

El ictus convirtió a Francisco en un artista

Francisco comenzó un nuevo viaje en el Centro de Neurorrehabilitación Vithas NeuroRHB Vinalopó Elche. Una ‘carrera’ que incluiría sesiones de trabajo multidisciplinar con los profesionales del centro y muchas horas para pensar en cómo iba a ser su vida tras el ictus. Un trayecto de autoconocimiento que incluía una parada inesperada para Francisco, el arte.
Así pues, fue en nuestro centro de Elche donde empezó a tomar el contacto con el dibujo. Una habilidad que desconocía que poseyera. Las largas horas al volante habían impedido que se centrara en otro tipo de actividades y así pudo descubrir un talento oculto hasta que el ictus se cruzó en su vida. Tal y como Francisco comenta, «una experiencia traumática, me ha permitido aprender cosas de la vida y me ha descubierto facetas de mí mismo que no conocía y de las que hoy disfruto cada día».

Frente al ictus, no hay que rendirse

«Una persona nunca sabe lo fuerte que es hasta que todos los días tiene que serlo», esta frase de Stephen Hawking ha estado grabada en el credo de Francisco. En cada sesión, en cada jornada de trabajo para paliar las secuelas del ictus, se enfrentaba a un nuevo reto y derribaba una barrera. Era consciente de que las fuerzas podían flaquear, en un período que puede ser largo, pero que no debía desfallecer y, por supuesto, tenía una oportunidad en aprender todo lo que el proceso rehabilitador le brindaba a su alcance.
Un mensaje de vida, un ejemplo de superación. Eso es lo que Francisco quiere compartir con esta entrada y con sus dibujos. La ‘carrera’ no acaba cuando el taxi baja la bandera, lo mejor está todavía por llegar.

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