La persona cuidadora, pieza clave en el proceso neurorrehabilitador

persona cuidadora de una paciente con daño cerebral

Normalmente, la persona cuidadora es poco visible pero esencial en nuestra sociedad, ya que cada vez vivimos más años y tanto las personas mayores como las personas dependientes, por cualquier motivo y de cualquier edad, necesitan de alguien que les atienda por un tiempo determinado o durante toda su vida.

El cuidador del paciente neurológico

Una lesión cerebral tiene un impacto no sólo sobre la persona afectada sino también sobre su familia y entorno más cercano. Debido al daño cerebral el o la paciente sufre una serie de consecuencias físicas, cognitivas y emocionales que alteran su funcionalidad y autonomía y conllevan una pérdida de independencia que va a recaer sobre los/as familiares más directos.

Por otra parte, la familia atraviesa una importante situación de estrés tras la lesión, aparece un sentimiento de pérdida ya que nuestro familiar no es el que era y surge la necesidad de modificar los roles familiares para ajustarse a esta nueva situación.

A todo lo anterior hay que añadir lo prolongado de los tratamientos, los efectos de la hospitalización y el aislamiento social derivado de la misma. Todo ello supone una sobrecarga emocional y física que se conoce con el nombre de Síndrome del Cuidador.

El día 5 de noviembre, Día Internacional de las Personas Cuidadoras, y desde Vithas NeuroRHB queremos conmemorarlo para dar visibilidad a todas esas personas, que tanto de manera profesional como de manera informal, se hacen cargo de los ciudados de personas que padecen algún tipo de dolencia o enfermedad.

Consejos útiles para «cuidar al que cuida»

Por ello, queremos aprovechar para ofreceros algunos consejos útiles para “cuidar al que cuida”, especialmente en aquellos casos en los que se encuentran en una situación sobrevenida.

  • No llevar la carga del cuidado uno/a solo/a. Tratar de compartir con aquellas personas del entorno que tengan disponibilidad. No dudes en pedir ayuda!
  • Poner límites al cuidado. Ser capaces de decir que no a demandas excesivas.
  • Asesorarse con el/a trabajador/a social de zona sobre las ayudas económicas y técnicas disponibles para el apoyo en el cuidado del familiar.
  • Mantener, en la medida de lo posible, hábitos de vida saludable: alimentación equilibrada, deporte, evitar consumos excesivos (tabaco, alcohol etc.)
  • Reservar un tiempo para uno/a mismo/a. El cuidador debe tratar siempre de atender sus necesidades físicas, de relación y de ocio. Su buen estado de salud repercute directamente en la calidad del cuidado que le aporta al paciente.
  • Buscar apoyos para gestionar nuestras propias emociones y preocupaciones. Lo podemos encontrar en familiares o amigos, aunque lo más recomendable es acudir a profesionales de la psicología.
  • Tratar de promover la autonomía del paciente, aunque haga las cosas lentamente o mal en un inicio, a la larga será mucho mejor.
  • Intentar planificar las tareas y actividades semanales. Esto te puede ayudar tanto a ti como a tu familiar, evitando situaciones de estrés.
  • Cuando algo salga mal, trata de no responsabilizarte demasiado. Mantener una actitud positiva es muy importante.

Esperamos que os sean de gran utilidad y os sirvan de ayuda.

Post redactado por los profesionales de neurorrehabilitación de Vithas Vigo.

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