La Mirada de Llorenç: «Música, músicos y daño cerebral»

Imagen de Llorenç tocando con su grupo de música, tras sufrir el ictus. Músico con daño cerebral.

Probablemente habéis escuchado noticias en las que hablan de actores o actrices, de deportistas de élite o de famosos o famosillos que han alcanzado cierta notoriedad y que han sufrido en el transcurso de su vida daño cerebral. Pues bien, cuando estaba rehabilitándome en Vithas Aguas Vivas me picaba la curiosidad por encontrar a músicos que han padecido un ictus, traumatismo craneoencefálico, anoxia u otras lesiones que se denominan DCA (daño cerebral adquirido).

Escudriñé por internet, por las redes sociales, por periódicos generalistas, por las revistas digitales especializadas y por Wikipedia y me encontré de todo un poco: músicos conocidos o ignorados por el gran público, intérpretes de diferentes estilos que han tenido algún tipo de accidente cerebral, a veces muy leve, a veces muy grave. Otros han retomado su carrera artística o, por el contrario, ya no han podido superar esta gran prueba. Sería una locura enumerarlos a todos, pero esbozaré a varios que, como tú o como yo, tuvieron daño cerebral y ­–quizás- desconozcas el estado del artista en cuestión. Como también podéis aportarnos otros que hayan pasado por este proceso rehabilitador -hay muchas historias conmovedoras- y que no teníamos constancia de este suceso.

Ictus

Compositores influyentes de música clásica, como los alemanes Georg Friedrich Händel y Felix Mendelssohn, sufrieron en sus propias carnes un ictus cerebral. Dos grandes sopranos, Montserrat Caballé –que ingresó en 2012 sin consecuencias en su estado- y la italiana Mirella Freni –que murió este año de una enfermedad degenerativa agravada por varios ictus- también lo tuvieron. Más costoso le fue a Yago Mahúgo, un clavecinista que aprendió de nuevo a tocar tras padecer en 2013 un infarto cerebral isquémico grave y lo superó.

El cantautor Luis Eduardo Aute, ya fallecido, sufrió un infarto y un ictus grave en 2016, mientras que Kepa Junkera, que lo tuvo recientemente (2018), está recuperándose poco a poco. No como Joaquín Sabina, que fue muy leve (2001), Manolo Escobar –un pequeño ictus, aunque falleció un día después de cáncer en 2013- o la artista de variedades Corita Viamonte en 2019. Sin embargo, el cantaor Josele Heredia, muerto en este año por un cáncer, tuvo un ictus en 2015 que le condenó a no poder tocar la guitarra y apenas cantar. Y en el plano de los artistas latinoamericanos encontramos a Gustavo Cerati, líder de la banda Soda Stereo (Argentina), que murió en 2014 después de cuatro años en coma por una isquemia.

En el mundo anglosajón tenemos a dos mujeres amantes del blues que, con otros pioneros adelantados a su época, gestaron el estilo musical del rock and roll: Memphis Minnie, que sufrió dos ictus en 1960 y que le obligaron a renunciar a la guitarra y cantar; y Sister Rosetta Tharpe, cuyo derrame cerebral en 1970 le impidió actuar con asiduidad, y al poco tiempo, en 1973, murió a consecuencia de otro ictus. Vernel Fournier, batería de jazz, le dejó en silla de ruedas en 1994, pero continuó haciendo clases de percusión. Más actuales descubrimos al escocés Edwyn Collins, gran exponente del movimiento indie, que tuvo un doble ictus en 2005, pero en la actualidad hace giras por todo el mundo, aunque tiene medio cuerpo paralizado y le cuesta hablar con fluidez. O el guitarrista Ally McErlaine, con un ictus en 2009 y que ahora está “completamente recuperado”, cuentan en una entrevista sus compañeros del grupo Texas.

Por el contrario, Slim Dunlap, guitarra en el conjunto alternativo de los ochenta The Replacements, sufrió en 2012 un severo ictus, con medio cuerpo inmóvil, sin apenas hablar y necesita atención continua. Diversos artistas sacaron un disco homenajeando a Dunlap, recaudando fondos de cara a su terapia. Otro músico fue Billy Talbot, bajista que toca en la banda de Neil Young, con un pequeño derrame ocurrido en 2014; Alan Frew, cantante del grupo canadiense Glass Tiger, tuvo un ictus en 2015 y se recuperó por completo tres años después. Ian Paice, el batería de la legendaria banda de hard rock Deep Purple, padeció un ataque isquémico transitorio en 2016. O el mítico cantante y pianista de rock and roll Jerry Lee Lewis, que sufrió un leve derrame en 2019. El batería Don Powell le sobrevino justo al mes siguiente de que su grupo, Slade, lo despidiera este año. Randy Travis, cantante country y actor, le sucedió en 2013 y está apartado de los escenarios. Jerry González, trompetista neoyorquino ya fallecido en un incendio, le había surgido poco antes un ictus del que se había recuperado completamente en 2018. Otra cantante country, Chely Wright, lo tuvo en 2019, como además el músico Charlie Daniels, que falleció por un accidente cerebral isquémico este año. Y la cantante jamaicana Millie Small también murió por lo mismo en 2020.

Como curiosidad, descubrimos a seis grupos distintos que se pusieron de nombre Ictus (o, en inglés, como la banda garagera radicada en Nueva York, The Strokes). Ictus Jazz Band, del disco homónimo ‘Ictus’ (1989), en el que formaban parte músicos de la talla del saxofonista valenciano Perico Sambeat, el pianista Lluís Vidal, el contrabajo Mario Rossy y el batería Jorge Rossy. Exactamente igual se denomina una banda guatemalteca actual que fusiona jazz y bossanova, otra italiana que tocaba jazz experimental allá por el año 1974 y las últimas se llamaban también Ictus y eran de La Coruña y de Costa Rica.

Traumatismo craneoencefálico

 

Pasamos a los músicos que han sufrido traumatismo craneoencefálico, como por ejemplo, el bajista mexicano Juan Alderete, ex del grupo de rock progresivo The Mars Volta y de la banda de metal Marylin Manson, que tuvo un violento accidente con la bicicleta el pasado enero, pero por suerte ya ha despertado del coma y está rehabilitándose poco a poco. También pasó por lo mismo el guitarrista Gem Archer, del grupo Beady Eye (fundado por Liam Gallagher, ex líder de Oasis), que padeció un grave traumatismo en 2013 tras caer por las escaleras de su casa, aunque está recuperado por completo. Otro guitarrista, en este caso más lejano, fue Marcelo Fromer, del grupo brasileño Titãs, que falleció en 2001 tras un traumatismo por culpa de que fuese embestido por una motocicleta. O el guitarrista y cantante Herbert Vianna, líder de la banda Paralamas do Suceso, que tuvo un accidente muy grave cuando su ultraligero se estrelló en el mar en 2001. Su mujer murió ahogada y el vocalista sobrevivió, pero se quedó parapléjico, sufrió un traumatismo y perdió la memoria, si bien la recobró y prosiguió con su trayectoria musical. Otro brasileño, que por suerte se recuperó, fue el cantante y guitarrista Dinho Ouro Preto, líder del grupo de rock Capital Inicial, que tuvo un accidente tras caerse de un escenario desde unos tres metros de altura durante un concierto.

El compositor experimental y vanguardista Frank Zappa padeció en 1971 un traumatismo craneoencefálico y lesiones por todo el cuerpo, puesto que un energúmeno entre el público le empujó del escenario en plena actuación en Londres. El golpe afectó a su laringe y le hizo perder un intervalo musical (una tercera mayor), además de quedar en silla de ruedas, pero se recuperó al poco tiempo. Marc Almond, cantante inglés del grupo tecno-pop Soft Cell, despertó del coma tras sufrir un aparatoso accidente en su motocicleta en 2004. Desde entonces es patrocinador de una asociación de daño cerebral. Más cercano encontramos a la cantante Cherie Currie –ex de The Runaways, banda de hard rock y punk compuesta por mujeres-, que cayó desde más de tres metros de altura mientras tallaba con una motosierra una escultura en madera, causándole parálisis facial y traumatismo craneoencefálico severo en 2016, aunque ya está restablecida. Por último y también en ese año, los componentes del grupo indie andaluz Supersubmarina soportaron un gravísimo accidente de tráfico tras chocar su furgoneta contra un coche, en el que el vocalista, José Chino, se llevó la mayor parte, pues tuvo un traumatismo craneoencefálico. A pesar de la dura rehabilitación, parece que su regreso es inminente.

Anoxia

 

Como colofón, hay unos cuantos grupos y canciones que aluden a la lesión cerebral  denominada anoxia, y es que, en general, su música es más pesada y contundente que los estilos suaves: una banda danesa de heavy metal nombrada Anoxia, otra mexicana, de black metal, también se llama así. Otro conjunto asturiano, en este caso de death metal, Posession, publicó su primer álbum titulado ‘Anoxia’ (2001). Como una banda mallorquina que se dice llamar Breathlees, del estilo thrash metal, con la canción ‘Anoxia’. Sin embargo, los componentes australianos de King Gizzard & The Lizard Wizardcon un rock tranquilo, mezclado de psicodelia-, editaron el disco Flying Microtonal Banana’ cuya canción, vaya, es ‘Anoxia’ (2017). Ocurre exactamente igual con una pieza del cantautor folk Jordi Montañez -primer single de su tercer álbum homónimo (2015)-, solo que en catalán se escribe el acento abierto, ‘Anòxia’. Y otro grupo que su nombre se escribe como esta lesión, solo que añadido dos números, esto es, Anoxia 71, hacen más o menos pop. Como veréis, muchos de estos músicos han incluido en sus canciones, discos o denominación del grupo una palabra llena de significado dañino, malo, enfermo, en contraposición a conceptos de fuerte, vital o saludable.

Canciones que hacen referencia al daño cerebral

 

‘El Mesías’ (1741), Georg Friedrich Händel

Pues sí, Georg Friedrich Händel, gran exponente de la música barroca, tuvo a los 52 años un ictus en 1737 por una hemorragia cerebral. Cuando la muerte pasó de largo, compuso su obra cumbre, ‘El Mesías’, para agradecer, no a los médicos que lo trataron con éxito, sino a Dios en persona que le había salvado la vida. Al menos lo cuenta el doctor Blas Gil Extremera en su libro Enfermos ilustres. Poco después, en 1743, 1745 y 1751, padeció otros tres ictus, esta vez isquémicos, aparte de su paulatina ceguera causada por un accidente en carruaje.

‘Do you have a name?’ (1987), Pat Martino

Al guitarrista de jazz Pat Martino le diagnosticaron en 1980 un aneurisma cerebral severo, y tras su operación no recordaba nada de su vida anterior y tampoco de tocar su instrumento. Por suerte, su pertinaz rehabilitación surtió el efecto deseado y poco después, en 1987, puso a la venta un disco denominado ‘The Return’, es decir, el regreso. ‘Do you have a name?’, la primera canción que arranca este tema, es clara y concisa: ¿tienes un nombre?

‘Sangre’ (2007), Attaque 77

El bajista argentino Gabriel Ruiz Díaz, fundador de la banda Catupecu Machu, padeció lesiones múltiples con un traumatismo craneoencefálico muy grave, tras chocar con su automóvil contra un árbol en 2006. Pasados los años, ha continuado con su rehabilitación aunque ya no ha pisado los escenarios. La canción del grupo punk Attaque 77, llamada “Sangre”, es un sentido homenaje a Gabriel y sus vínculos afectivos con su hermano Fernando, que es además el cantante de Catupecu Machu: “Cuando despiertes voy a estar a tu lado”, dice la letra.

‘Lágrimas de mármol’ (2017), Joaquín Sabina  

Para los fans de Joaquín Sabina –y los que no, que los hay, pero están al tanto de las noticias-, sabrán que el cantautor sufrió en 2001 un ictus isquémico, aunque leve, que le apartó de los escenarios durante un tiempo. A partir de entonces, el artista cambió los muchos excesos que tenía por hábitos más saludables. La canción que nos ocupa va de eso precisamente: “Dejé de hacerle selfies a mi ombligo / Cuando el ictus lanzó su globo sonda / Me duele más la muerte de un amigo / Que la que a mí me ronda”. Por cierto, este febrero, Sabina se cayó del escenario mientras estaba actuando, causando un traumatismo craneoencefálico, aparte de otras lesiones. La operación fue un éxito.

‘Brain Damage’ (1973), Pink Floyd

Esta canción de Pink Floyd, la novena pista del aclamado disco ‘The Dark Side of the Moon’ (1973), lo escuché antes de que yo sufriera un ictus hace ya 12 años, y es que no le di la importancia suficiente del significado de esta letra, titulada ‘Brain Damage’, esto es, daño cerebral. Al comienzo de su prometedora carrera, al ex cantante, guitarrista y líder del grupo británico, Syd Barrett, le detectaron esquizofrenia paranoide –es decir, no tuvo estrictamente daño cerebral adquirido-, muy posiblemente por los ingentes excesos de LSD (ácido lisérgico) que él consumía en esa época tan interesante culturalmente como la música psicodélica, aunque demasiado peligrosa en lo concerniente a las enfermedades mentales. Por eso, la canción hace alusión al estado y deterioro del antiguo compañero de los Pink Floyd.

‘Daño cerebral’ (2012), Klaus & Kinski

Los componentes del grupo indie murciano Klaus & Kinski compusieron una canción, nombrada ‘Daño cerebral’, en la que, al parecer, la letra habla de superar ciertas restricciones sociales y no de la lesión en sí, a parte del sonido melodioso que te envuelve en el primer instante. Esta pista está incluida en su tercer disco ‘Herreros y fatigas’, el último de su separación.

Cosas invisibles’ (2016), Kubers

Iker Argote, batería del grupo vitoriano Kubers, sufrió en 2015 un traumatismo craneoencefálico grave cuando el coche se salió de la carretera. Su novia, Lorena, que ahora es su mujer, le escribió una canción que es una oda a la superación personal de su pareja mientras estaba rehabilitándose. Hoy está recuperado y hasta ha publicado un libro de autoayuda, ‘El método Pim Pam’, para encarar con más fuerza la terapia.

‘Waiting for the Day’ (2011), R. S.

Este rapero, que se llama R. S. (Ronald Stephenson, J. R) y que no es muy conocido por estos lares cibernéticos, compuso una canción, “Waiting for the Day”, que representa su amor incondicional hacia su padre, que tuvo un ictus cerebral en 2001 y sobrevivió de puro milagro. “La oscuridad se convierte en luz”, en palabras de su hijo entre rimas de hip hop.

‘Brain Damage’ (1999), Eminem

Otro rapero, este mucho más famoso, es Eminem, con una canción denominada ‘Brain Damage’ en el que cuenta que sufrió acoso escolar a manos de sus compañeros y de sus profesores en su niñez y adolescencia. ¿Qué, os lo creéis o es puro marketing?

 

Post redactado por Llorenç Martínez

2 comentarios en “La Mirada de Llorenç: «Música, músicos y daño cerebral»”

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