Hipoterapia y neurorrehabilitación

El término neurorrehabilitación comprende un proceso destinado a reducir la deficiencia, la limitación de la actividad y la restricción de la participación que presentan las personas como consecuencia de una enfermedad neurológica. Como bien sabes  el objetivo es reducir el grado de afectación funcional del paciente. En este sentido, son diversos los métodos que pueden emplearse. De hecho, las intervenciones asistidas con animales son uno más dentro de ellos. De entre todas ellas, en nuestro artículo os vamos a explicar la hipoterapia, o terapia con caballos.

¿Qué y cuándo utilizar la hipoterapia?

Estas intervenciones son una modalidad terapéutica de reciente incorporación. Pese a ello ya se están demostrando buenos resultados en el campo de la neurorrehabilitación.

  • Por ejemplo, en la parálisis cerebral infantil el animal principalmente utilizado es el caballo, realizando tratamientos de hipoterapia. Ésta, demuestra mejorías en el control motor grueso y ayuda a restablecer la simetría corporal. Además, la mejoría en el control de tronco puede dejar libres los miembros superiores que hasta entonces se precisaban para el apoyo, por lo que, al trabajarlos, mejoran su alcance y direccionalidad.

Por lo tanto, la hipoterapia mejora el control postural y también el equilibrio.

La espasticidad

Asimismo, uno de los principales problemas que se presentan en el tratamiento de la parálisis cerebral es la espasticidad y su tratamiento no quirúrgico. De esta forma, la hipoterapia es un método valioso junto a otras intervenciones. El resultado principal es una disminución de la espasticidad en los miembros inferiores tras el tratamiento. La hipótesis por la que esta reducción se produce podría ser que la flexión y la extensión rítmicas del tronco del paciente. Así pues, combinadas con la torsión del mismo, podrían tener efectos beneficiosos sobre la misma, combinado con el efecto global psicosomático.

En un estudio, se ha evidenciado que llevada a cabo durante 30 minutos 2 veces por semana durante 8 semanas consecutivas, mejoraba significativamente la velocidad de marcha y la cinemática de la pelvis, así como el equilibrio en niños con parálisis cerebral espástica bilateral.

  • Esta terapia también favorece a niños con diversas afecciones neurológicas que cursan con trastornos del movimiento y problemas de equilibrio. En estos casos, muestra mejoría tanto en el equilibrio como en la realización de las actividades de la vida diaria en aquellos niños que manifestaban trastornos del movimiento leves a moderados.
  • En los trastornos del espectro autista. Aquí también se ha utilizado la hipoterapia con buenos resultados. Estos pacientes muestran mayor interacción y búsqueda sensorial. Además presentan mayor motivación social y menos inatención, distractibilidad y comportamientos sedentarios. Los animales favorecen la comunicación y el interés por el entorno social en ellos.

No sólo caballos, también es interesante la asinoterapia con burros

Estos comportamientos beneficiosos pueden lograrse también con la asinoterapia.

Los burros pueden trabajar sobre la faceta psicoafectiva y psicocognitiva de los niños autistas. Además, cuentan con la ventaja añadida de que, dado su menor tamaño en relación con el del caballo, pueden sentirse menos intimidados.

  • En el caso de post-ACV. En estas situaciones la hipoterapia puede mejorar la marcha, sobre todo, aumentando la independencia en la ambulación, la cadencia y la velocidad.
  • Si nos referimos a personas con Esclerosis Múltiple. Aquí los resultados tras la terapia son similares y se deben principalmente a la mejoría en el control de tronco y, por consiguiente, del equilibrio.
  • En personas con trastornos intelectuales y de aprendizaje. Para estos casos, la rehabilitación ecuestre ha mostrado ser un método de rehabilitación eficaz. El movimiento del caballo o burro y el ambiente no clínico mejora no solo desde el punto de vista físico, sino también en los aspectos mentales, sociales, de comunicación y comportamiento. Los resultados muestran mejoría en la autonomía general y en la integración social de estos pacientes con discapacidad intelectual que han recibido rehabilitación ecuestre o asinoterapia, con beneficios en la mayoría de ellos y que persisten en el tiempo.

Además, también se ha demostrado que en adolescentes con discapacidad intelectual llevando a cabo un programa de hipoterapia de 10 semanas, puede mejorar también la fuerza de las extremidades y el equilibrio, lo que finalmente beneficiaría las actividades funcionales y la calidad de vida.

¿Cómo son las sesiones de hipoterapia?

Las sesiones de hipoterapia suelen dividirse en tres partes repartiendo el tiempo entre ellas según sea conveniente para cada paciente.

1) Saludo al caballo

Empezamos la sesión con un acercamiento del paciente al caballo para saludarle. Esto lo hacemos desde la silla de ruedas si el paciente lo necesita o de pie solo o asistido por un terapeuta. Desde aquí, aprovechamos para acariciar al caballo y limpiarlo con los cepillos. Esto obliga a que el paciente, de forma involuntaria, estire sus brazos, abra y cierre las manos para coger el cepillo, se estire, mire hacia arriba, interactúe con el animal y el medio. El color del caballo tan vivo, el tacto de la piel y el calor que desprende el propio animal incita a que los pacientes quieran acariciarlo.

2) Monta al caballo

Tenemos diferentes formas de montar en el caballo. La más habitual es en una silla de montar propia para hipoterapia y con un fisioterapeuta detrás del paciente. De esta manera podrá asistirle en los movimientos, giros y control del equilibrio.

También podemos montar sin silla. Solo con una manta para poder notar el calor del caballo y su respiración en una posición tumbado boca abajo mirando hacia delante, hacia atrás… Esta posición suele ir muy bien para pacientes con mucho tono muscular, para relajarse y también para niños autistas. Ahora bien, se puede usar indistintamente para otras patologías.

Una vez encima del caballo podemos trabajar mediante el juego y canciones todo lo relacionado con el equilibrio, el esquema corporal, la coordinación, autoestima…

Debemos tener en cuenta que estando encima del caballo nos sentimos «más grandes». Por ello, en personas que van siempre en silla de ruedas es su momento de ser más alto que los demás. De esta forma, el hecho de  poder «controlar» al caballo les da también una mayor autoestima y seguridad en ellos mismos. Por eso, podemos decir que además, el contacto con el caballo, aporta facetas terapéuticas a niveles cognitivos, comunicativos y de personalidad.

3) Despedida del caballo

Aunque es la última fase no deja de ser importante en la terapia. Es aquí cuando nos despedimos del caballo dándole un abrazo desde arriba o cantándole una canción. Intentaremos que siempre sea la misma para saber en qué momento nos encontramos.

Luego desde abajo del caballo ayudamos a limpiarlo de nuevo. Le damos una zanahoria si tenemos y lo llevamos a beber agua. Todo esto lo hace el propio paciente ayudado, como hemos dicho al principio ,de un terapeuta o yendo en la silla si es necesario.

También se puede duchar al caballo. Este, se convierte en un trabajo muy bonito para los pacientes. De hecho se consigue, mediante el juego trabajar todas las facetas a nivel motor, cognitivo y emocional.

La hipoterapia, una prometedora herramienta terapéutica

En resumen, la hipoterapia promueve la actividad incrementando el equilibrio y mejorando la destreza en las actividades de la vida diaria y la marcha. También incrementa la participación, ofreciendo una actividad alternativa a los pacientes que presentan una movilidad limitada, con el beneficio añadido de contar con una dimensión recreativa. Existen también importantes beneficios psicosociales con una clara mejoría en la percepción de la calidad de vidaLa conclusión es que la hipoterapia se muestra como una prometedora arma terapéutica.

Bibliografía

Imagen:

Realizada en la Asociación de Profesionales de Terapias con Caballos http://www.aptcc.es/

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