Influencia de la alimentación en el lenguaje oral

Hoy os queremos hablar de este tándem que puede parecernos que a priori no tiene relación: la influencia de la alimentación en el lenguaje oral. Todo ello nace a raíz de una pregunta que muchos padres se realizan cuando acuden a nuestras consultas: ¿por qué el logopeda me pregunta sobre la dieta de mi hijo si lo que quiero es que hable correctamente?

Importancia de la alimentación en el lenguaje oral

Más allá del hecho nutricional en si, la clase de dieta que lleva nuestro hijo tiene otro tipo de implicaciones. Comenzamos con el desarrollo de la musculatura orofacial. De hecho, existe una relación práctica entre masticación, respiración, deglución y habla. En concreto en lo que se refiere a los músculos y los órganos encargados de realizar esas funciones básicas, ya que son los mismos: el sistema orofacial o estomagtognático.

El lenguaje es consecuencia de varios factores, tanto madurativos como del entorno. El desarrollo neuromuscular oral y perioral permitirá poder realizar los movimientos necesarios para la ejecución de los sonidos del habla o fonemas. Este desarrollo se llevará a cabo correctamente, entre otros factores, si la dieta y los hábitos orales son los adecuados para la edad cronológica del niño. En caso contrario la sinergia de movimientos que supone la deglución tenderá a desestabilizarse. Esta situación puede dar lugar a la aparición de alteraciones. En este caso nos referimos a: patrones incorrectos de movimiento mandibular, disbalances musculares y posturales, deterioro de tejidos óseos y blandos, etc. Como consecuencia de ello, pueden aparecer patrones lingüísticos alterados. De ahí la vital importancia de la deglución sobre el lenguaje.

¿Cuáles son las consecuencias de una dieta mal adaptada?

La influencia es directa desde el nacimiento. La succión materna permite la estimulación de la musculatura oral de una forma diversa a la que sucede con la succión del biberón. Además evita la adquisición de hábitos bucales nocivos y la prevención de anomalías dentomaxilofaciales. De algunas de estas anomalías y de su intervención ya os hablamos en posts anteriores (MASTICACIÓN II y MASTICACIÓN III).

Por otra parte el uso del biberón y/o chupete no debe alargarse más allá de la edad recomendada. En el caso del biberón son los 12 meses y hasta los 2 años en caso del chupete. En caso contrario, de nuevo, nos podemos encontrar con la aparición de hábitos nocivos y malformaciones. Igualmente sería aconsejable evitar la succión digital que a largo plazo tendrá las mismas consecuencias.

En cuanto a la alimentación con sólidos. Si queremos conseguir un desarrollo y funcionalidad osteomuscular óptimo,  es muy importante introducir cada alimento a la edad aconsejada. Por otro lado, no deberemos mantener los triturados o los alimentos blandos durante más tiempo del que corresponde. No por alargar este proceso le estamos facilitando la deglución al niño.

En nuestros servicios de neurorehabilitación, realizamos una evaluación de todos los aspectos que pueden influir en los problemas de habla y lenguaje que se presentan y por supuesto entre ellos está incluida la alimentación. A partir de los resultados ajustamos un plan de tratamiento individualizado. Una vez realizado, lo implantamos en nuestra intervención con la necesaria e inestimable ayuda de los padres.

Para cualquier duda sobre el tema, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Área de Logopedia del Centro de Daño Cerebral Vithas Nisa Elche – Vinalopó.

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