La importancia de una alimentación saludable en personas con daño neurológico: consejos para su dieta

Alimentacion saludable en personas con daño cerebral

La importancia de una alimentación saludable en personas con daño neurológico radica en el efecto protector de la salud y de prevención de multitud de patologías. Muchos estudios relacionan que una dieta desequilibrada aumenta el riesgo de paceder enfermedades crónicas. Nos referimos a enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y cáncer.

Alimentación saludable en personas con daño neurológico

Una alimentación equilibrada y adaptada a cada paciente permite por un lado en cubrir todos los requerimientos nutricionales necesarios para el correcto funcionamiento del organismo durante el proceso de rehabilitación. Por otro, reduce el riesgo de padecer enfermedades a corto y largo plazo. No se trata de una relación directa de causa-efecto, pero sí contribuye a aumentar el riesgo de aparición y desarrollo de dichas enfermedades.

Por ello, hemos elaborado una serie de consejos para poder llevar a cabo dicha alimentación equilibrada. Se trata de 7 puntos clave que te indicarán cómo debe ser la alimentación en personas con daño neurológico.

Consejos para la dieta de personas con daño neurológico

1. Priorizar el consumo de frutas y verduras de producción local. Nos ayudará a cubrir los requerimientos en vitaminas y minerales además de prevenir la deshidratación por su alto aporte en agua(85-95% de agua). Son ricas en hidratos de carbono de absorción lenta y fibra mejorando el estreñimiento que padecen la mayoría de este tipo de pacientes debido a la medicación o por la reducción de la movilidad. Otro hecho que cabe destacar es un mejor control de la glucemia postpandrial y sensibilidad a la insulina.

Ahora bien, cuidado con los pacientes que estén tomando anticoagulantes orales porque un alto aporte de vitamina K (proveniente principalmente de algunas de algunas verduras de hoja verde y de algunas grasas hidrogenadas) puede interferir en el tratamiento. Por todo ello es aconsejable que la dieta sea personalizada a cada paciente.

2. Reducir al máximo el consumo de azúcar y edulcorantes. Hay que recordar que estos componentes predominan en refrescos, alimentos ultraprocesados, zumos, postres lácteos y bollería. Estos hidratos de carbono de absorción rápida únicamente favorecen la obesidad, diabetes y la aparición de caries además de modificar la microbiota intestinal. Debemos recuperar el sabor “original” de los alimentos, reduciendo el umbral del dulzor.

3. Elige grasas saludables. Aumentar el consumo de pescado, aceite de oliva, frutos secos, huevos y aguacate. Son ricos en ácidos grasos mono y poliinsaturados las cuales previenen las enfermedades cardiovasculares.

4. No abuses de la proteina animal. Reducir el consumo de carne el cual en las dietas occidentales ya está muy aumentado de por si.  Además de frenar el cambio climático, recomendación de la ONU por representar un 58% de las emisiones totales de gases invernadero proveniente de estos alimentos. Eliminar en la medida de lo posible las carnes procesadas como hamburguesas y embutidos las cuales están repletas de grasas saturadas, aditivos y sal. Por otro lado, priorizar las carnes más magras como las carnes de ave (pollo y pavo) y del conejo con menor aporte de grasas. Esto ayudará a una reducción del colesterol total y un aumento de colesterol HDL, conocido como colesterol bueno.

5. Aumenta el consumo de proteína vegetal. Ésta, se encuentra en las legumbres, cereales integrales y frutos secos. Nos asegurará un aporte adecuado de fibra, minerales, vitaminas y oligoelementos para un correcto funcionamientos de nuestro organismo.

6. Cuanto menos sal, mejor. Reduce la cantidad de sal que usas en el cocinado de alimentos además de reducir el consumo de alimentos ultraprocesados. Por otro lado, vigila los encurtidos, embutidos, salazones, bebidas con gas y snacks que son los alimentos que más cantidad de sal añadida tienen en su composición. Recuerda que si tomas medicación para la tensión debes de consumir una dieta rica en frutas y verduras para compensar las pérdidas de potasio.

7. Realiza ejercicio físico a diario. Esto nos ayudará a mejorar la resistencia, forma física y la resistencia a la insulina. Otro dato positivo a nuestro favor es que regula la presión arterial además de mantener un peso y densidad ósea adecuada.

Un último consejo

Por último, recuerda que la dieta mediterránea es la mejor herencia cultural y patrón alimenticio que podemos elegir para la prevención de enfermedades cardiovasculares y demás patologías.

Imagen por Freepik

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